La testosterona como posible alternativa a la cirugía de pérdida de peso

Más del 42% de los adultos en los Estados Unidos tienen obesidad, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). La obesidad está relacionada con varias condiciones de salud crónicas, incluyendo enfermedades cardíacas y diabetes tipo 2.

Los hallazgos recientes de que la obesidad también puede empeorar los resultados de COVID-19 han animado a algunos gobiernos a crear estrategias de salud pública completamente nuevas para animar a las personas a perder peso.

Sin embargo, la obesidad es un problema complejo con causas tanto médicas como sociales, y lograr una pérdida de peso duradera puede ser un desafío para muchas personas. Esto significa que los investigadores están buscando nuevas estrategias para ayudar a tratar la obesidad, más allá de la simple reducción de calorías.

Los datos presentados recientemente en el virtual Congreso Europeo e Internacional sobre la Obesidad apoyan el uso de la terapia de testosterona para tratar a los hombres con obesidad.

El tratamiento con testosterona a largo plazo redujo el peso corporal en un 20% de media.

11 años de datos
La empresa farmacéutica Bayer y la Universidad Médica del Golfo, de los Emiratos Árabes Unidos, dirigieron la investigación, utilizando datos de 11 años.

Los investigadores reunieron desde 2004 datos de 471 hombres con hipogonadismo funcional, o baja producción de testosterona, y obesidad de un consultorio urológico alemán.

Alrededor del 58% de los hombres recibieron una inyección de testosterona cada 3 meses durante la duración del estudio, mientras que el resto optó por no recibir el tratamiento y por lo tanto actuaron como controles. La edad media de los participantes era de 61,57 años.

El personal médico administró y documentó todas las inyecciones en un consultorio médico, lo que garantiza que todos los participantes recibieron el tratamiento de manera coherente. Ningún participante abandonó el estudio.

Reducción del 20% del peso corporal
Los hombres que recibieron testosterona perdieron en promedio 23 kilogramos (kg) (equivalente al 20% del peso corporal) durante el período de estudio, mientras que los que no recibieron tratamiento ganaron un promedio de 6 kg.

El índice de masa corporal (IMC) disminuyó en consecuencia en un promedio de 7,6 puntos en los que recibieron tratamiento con testosterona, en comparación con un aumento de 2 puntos en el grupo de control.

La circunferencia de la cintura, que es un factor de riesgo de enfermedad cardiometabólica, disminuyó en un promedio de 13 centímetros (cm) en el grupo de tratamiento, en comparación con un aumento de 7 cm en el grupo de control.

Los hombres tratados con testosterona también tenían menos grasa interna (visceral) al final del período de estudio. Es posible que tuvieran un riesgo menor de enfermedades cardiovasculares que los que no recibieron tratamiento.

En general, el 28% de los hombres del grupo de control sufrieron un ataque al corazón, y el 27,2% tuvo una apoplejía durante el período de estudio. No hubo eventos cardiovasculares importantes en los hombres que recibieron la terapia de testosterona.

Asimismo, mientras que más del 20% del grupo de control desarrolló diabetes tipo 2 durante el período de estudio, nadie en el grupo de tratamiento desarrolló la condición.

Comentando los resultados, Farid Saad de Bayer dijo: «La terapia de testosterona a largo plazo en hombres hipogonadales resultó en una profunda y sostenida […] pérdida de peso, que puede haber contribuido a la reducción de la mortalidad y los eventos cardiovasculares».